Nos quiero libres

Ayer el día 8 de marzo tomó otro sentido. Nos olvidamos de premiar y felicitar a la mujer por poder ser trabajadora. Dejamos las rosas y los elogios a un lado, olvidamos celebrar para avanzar.

Ayer no fue el día de la mujer, fue el día de la igualdad.

Porque el objetivo era seguir la revolución que años atrás empezaron nuestras mayores. Y dicha revolución fue, y como bien vaticinaban, fue feminista. La lucha que venimos librando es de personas reales con problemas reales. Porque el problema de la desigualdad es tan real como la vida misma. Y tengo que decir, que igual que el machismo no es solo cosa de hombres, el feminismo también debería ser de ellos.

Y lo es.

Son feministas los niños que apenas levantando dos palmos del suelo, sujetaban pancartas donde se podía leer “EL FUTURO SERÁ FEMINISTA”. Son feministas los jóvenes a los que el machismo les pilla de viejas pero en los que el feminismo está haciendo mella. Son feministas los hombres que acompañaban en la causa a sus mujeres sin ni siquiera tenerlas. Y son feministas los abuelos que llevaron a sus nietas para luchar por el derecho del que muchos de su quinta desconocen el significado, igualdad.

El cambio está pasando. Y el trabajo que queda por hacer es mucho, pero no olvidemos que es de todos. Porque los hombres de verdad también son feministas.

Ayer no entendía de ideologías, de políticas, ni élites de ningún tipo. Ni de colores, ni razas, ni orientación sexual. Ayer entendía de derechos. De que un hombre y una mujer son iguales.

Ayer luchábamos por lo que no deberíamos tener que luchar.

Y lo hacia la niña de 10 años que encabezaba una pancarta mientras decía por un megáfono “Que no, que no, que no tenemos miedo”. Las jóvenes que con letra 50 escribieron en un cartón “Os ha salido feminista. No, os he salido de la jaula”. Las mujeres que asistieron para pedir que se reconociera su lugar en la sociedad. Y las mayores que gritaban “lo que no tuve para mi, que sea para vosotras”.

Porque esto existe, coño. Porque el delantal en realidad no era un vestido, era una capa. Porque Manolo, hoy friegas tú y te haces la cena tú solo. Por darle la vuelta. Porque el machismo MATA. Porque somos el grito de las que no están. Porque hemos dedicido cambiar la dirección del puño, porque nosotras no nos defendemos, nosotras luchamos. Peleamos como una chica. Por ser libre y no valiente de camino a casa. Porque la calle y la noche también son nuestras. Porque nosotras decidimos el dónde, el cuándo y con quién. Porque NO es NO. Porque calladitas no estamos más guapas. Porque nosotras parimos, nosotras decidimos. Porque somos las nietas de las brujas que no pudísteis quemar. Porque intentásteis enterrarnos, pero somos semillas. Porque si paramos, se para el mundo. Porque nos quitaron tanto que se llevaron hasta el miedo. Porque no somos dos o tres. Porque juntas somos más y más fuertes. Por mi y todas mis compañeras. Porque somos la verdadera manada. Somos la resistencia.
Porque juntas en la calle transformamos la historia.

Porque todos los días sean 8 de marzo.

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Porque no podemos creer que tengamos que luchar por esta puta mierda.
Por ser iguales.